26 mar 2012

Software Propietario y Open Source, formas de cambiar el mundo

Teclado

Juan QuijanoPost invitado: Este artículo ha sido escrito por Juan Quijano, un apasionado por la informática desde finales de los 80 y especialista en tecnologías Microsoft. Actualmente forma parte del equipo de editores de Genbeta Dev, donde escribe sobre su pasión por el desarrollo.

Podéis leer la postura contraria redactada por Benjamí Villoslada bajo el título La ética del software libre.

De forma reiterativa, en los ambientes de informática se escuchan discusiones entre los talibanes del Software Libre y el resto de la industria de desarrollo.

Oímos los alegatos de Stallman y sus seguidores más radicales, en donde enarbolan espadas dialécticas para fulminar a los pecadores que no sigan sus enseñanzas, y en especial contra los demonios del Software Propietario. Lo cual no significa que no haya también fanboy’s de marcas como Apple, Microsoft u Oracle. Y que utilicen argumentaciones tristemente similares.

Es más, muchas veces este debate se convierte en algo vacuo y sin posibilidades de llegar a ningún buen puerto, ya que no está basado en el respeto al diferente, si no en el menosprecio del enemigo.

Pero hoy quiero compartir mi opinión desde el punto de vista de un desarrollador de aplicaciones de software.

¿Qué es Free Software?

Básicamente es la pataleta de Stallman, por allí por los años 80, cuando se encontró que no le permitían modificar el código de una impresora para hacerla funcionar bien.

Obviamente cualquier desarrollador sabe que tenía varias soluciones: modificar el driver del SO o hacer una capa intermedia con la impresora que corrigiera los errores. O cualquier usuario final hubiera llamado al servicio técnico de la impresora, o la hubiera sustituido por una que funcionará.

Pero Stallman, llego a la conclusión que allí lo que ocurría era una falta de libertad. Viniendo de una extraordinaria experiencia en los inicios de la Sociedad de la Información, en donde el código fluía libremente, y demostrando que el ego de un programador es algo inconmensurable, consideró que el software era un derecho al nivel de la libertad de expresión.

Y así se forjó la definición de Free Software como aquel que cumple las siguientes cuatro libertades:

1. La libertad de usar el programa, con cualquier propósito.

2. La libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a tus necesidades.

3. La libertad de distribuir copias del programa.

4. La libertad de mejorar el programa y hacer públicas esas mejoras a los demás.

Pero ¿cómo me gano la vida siendo programador de Software Libre? Pues no hay problema, porque puedes cobrar por las aplicaciones. Software Libre, no significa software gratis. Ni mucho menos.

Como muy bien se describe en Wikipedia:

El negocio detrás del software libre se caracteriza por la oferta de servicios adicionales al software como: la personalización y/o instalación del mismo, soporte técnico, donaciones, patrocinios o como un elemento de responsabilidad social corporativa.

Incongruencias del modelo

Aquí veo varios problemas que me hacen rechazar esta manera de entender el software.

El uso de la palabra libertad en este contexto me parece una banalización profunda de un concepto por el que generaciones han muerto y sacrificado. Es muy cuestionable utilizar algo tan serio como el significado de esta palabra, para argumentar un derecho que nunca ha existido.

Yo tengo el derecho de regalar lo que me dé la gana siempre que sea mío. Pero si el de al lado decide que lo suyo, aunque sea similar que lo mío, vale dinero y restringe el acceso a una compra ¿quién soy yo para arrogarme la potestad de juzgarlo y tacharlo de inmoral por ello?

Y ojo, no estamos hablando de necesidades fundamentales como el agua o el alimento, o un nivel por encima como la educación o la vivienda, o un nivel aún más por encima como el trabajo o la búsqueda de la felicidad. Estamos hablando de utilizar Word o LibreOffice. De IE o FireFox. De Linux u Apple.

Hablar de libertad es, en mi opinión, simplemente obsceno. Un término que solamente unos muy ricos habitantes del primer mundo podrían utilizar de esa forma. Pero, esta es una discusión semántica, de ideas y sensibilidades que no tiene sentido continuar en este artículo.

El programador es superfluo

Hay un dicho que dice “No hay nada más tonto incronguente que un obrero de derechas”. Esto lo podríamos cambiar y decir que no hay nada más incoherente que un programador que abrace Free Software.

El negocio detrás del software libre se caracteriza por la oferta de servicios adicionales al software.

Espera un momento. El trabajo de construcción, el trabajo intelectual, el difícil. En donde es crítico el equipo, el talento, el aprendizaje continuo, la búsqueda de la excelencia. El reto intelectual diario de construir soluciones mejores y por encima de la realidad… ese trabajo no es el que genera beneficio, sino todo lo demás.

¿Cómo siendo programador, puedo estar de acuerdo en que mi trabajo, el núcleo de todo este tinglado (incluso en el hardware), lo que nadie más que yo puedo hacer, será justamente lo que se trate como lo desechable?

Que yo DEBO cuidar de la libertad de todos los demás, menos la mía. La de poder hacer con mi código lo que me dé la gana y de obtener beneficio de el como mejor me convenga.

O, una trampa aún más retorcida, dejarme la piel para ser el mejor del equipo que hemos desarrollado una aplicación, con la esperanza en que una empresa me contrate, o aparezca un mecenas que me pague un sueldo. Pero, ¿y si soy del montón? ¿Y los que no somos brillantes y que somos los que más? ¿Y si la meritocracia desemboca en politiqueo, y no llega el mejor si no el que mejor se vende?

Otro camino, Open Source

Racionalizando las argumentaciones filosóficas de Stallman y el movimiento Free Software, yo tengo preferencia por el movimiento Open Source.

Es un movimiento mucho más pragmático que se basa en el concepto de que el acceso al código enriquece el conocimiento de la comunidad, pero con un par de matices que lo convierten en algo muy interesante sin eliminar el trabajo del desarrollador de la ecuación.

Para que una aplicación se considere de Código Abierto, debe poder ser modificada y redistribuida de forma gratuita y sin coste. Los desarrollos derivados del código deben mantener la licencia original.

Pero, aquí llegan los matices. Se debe mantener la integridad del código del autor. O sea puedo modificar el código por medio de actualizaciones o extensiones, para que no se pierda el material original.

Y, además la licencia de Open Source no puede limitar la licencia de otro software. Es decir, que mi aplicación de código Abierto no debe obligar a que el resto de aplicaciones lo sean.

A mi entender esto es un: vive, y deja vivir. Yo, como autor y pica código quiero compartir mi experiencia y conocimiento con la comunidad. Una comunidad que siempre ha sido extraordinariamente generosa con compartir el conocimiento. Pero reconozco que no soy quien para decirle a otro Autor cómo debe tratar su código.

¿No tiene mucho más sentido? De hecho, el paradigma del software libre, Linux, es actualmente mucho más Open Source que Free Software. Y es un modelo de tan sentido común, que las grandes corporaciones de desarrollo de software como Microsoft, o IBM o Sun (cuando era Sun), han abrazado y apoyado con firmeza, en la última década al menos.

Software Propietario

Desde el punto de vista empresarial, desde los inicios del software, la manera más eficiente para obtener rendimientos económicos de las aplicaciones que desarrollo es por medio del licenciamiento. Es decir, cobrarle al usuario por que adquirir mi software. Impidiendo que pueda acceder al código fuente, modificarlo, distribuirlo, copiarlo, y un largo etc.

Este es un paradigma empresarial que funciona muy bien. De hecho gracias a este paradigma nuestra sociedad y civilización está en plena revolución de la Información. Ya que el volumen de beneficios ha permitido a las grandes compañías invertir ingentes cantidades de dinero, de personas y de recursos en I+D+I.

Dentro del Software Propietario también hay que englobar al freeware, que son programas totalmente gratuitos y libres en su copia y distribución, al shareware que utiliza la técnica de pruebe y si le gusta cómprelo y a muchas otras formas de promoción y distribución que, demasiada gente piensa que nacieron con el Software Libre cuando no es así.

Además, al conformarse como una actividad laboral, el abanico de programador que puede integrarse en una empresa dedicada al Software Propietario es muy amplio. No debes ser un crack, ni un talento del desarrollo, ni tener qué enseñar o tan siquiera, que el picar código sea tu forma de vida. Permite a personas normales que no sueñar en binario a vivir de su trabajo. Incluso aunque no sea lo que más le guste en la vida.

Y los grandes talentos, bueno fuera de nuestro país, pueden vivir más que dignamente. No solamente del reconocimiento de la comunidad, si no del sueldo que cualquier empresa inteligente le ofrece a un valor, y que obtiene de los beneficios del Software Propietario que construye.

Conclusiones

No estoy de acuerdo con la filosofía de Free Software porque sus argumentos, a mi parecer, nos convierten a los desarrolladores en la parte despreciable de la ecuación. Dándole todo el valor a los servicios añadidos, como si el software se hiciera solo. Además de arrogarse la prepotente capacidad de enjuiciar la moral de los demás y de entrar en una confrontación bipolar “o conmigo o contra mi”.

Estoy plenamente de acuerdo y practico la filosofía “Open Source”, al igual que muchas compañías desarrolladores de Software Propietario, y la inmensa mayoría de las consultoras de España. El realizar ofertas de manera continuada me lleva a poder afirmar que son raros los casos en que un desarrollo no implique la entrega del código fuente y la total libertad de su uso por parte del cliente.

También creo que el Software con Propietario ha demostrado que permite llegar más allá de lo que permite otros modelos de negocio. Siendo este tipo de aplicaciones el origen de nuestra actual Sociedad de la Información, salvo muchas y honrosas excepciones.

Pero sobre todo creo que se debe eliminar de los debates el menosprecio al contrario y partir de la base que cualquier software, sea cual sea su licencia, es una actividad extraordinariamente compleja que tiene un valor intrínseco que hay que respetar y elogiar.

Software Propietario y Open Source, formas de cambiar el mundo

Teclado

Juan QuijanoPost invitado: Este artículo ha sido escrito por Juan Quijano, un apasionado por la informática desde finales de los 80 y especialista en tecnologías Microsoft. Actualmente forma parte del equipo de editores de Genbeta Dev, donde escribe sobre su pasión por el desarrollo.

Podéis leer la postura contraria redactada por Benjamí Villoslada bajo el título La ética del software libre.

De forma reiterativa, en los ambientes de informática se escuchan discusiones entre los talibanes del Software Libre y el resto de la industria de desarrollo.

Oímos los alegatos de Stallman y sus seguidores más radicales, en donde enarbolan espadas dialécticas para fulminar a los pecadores que no sigan sus enseñanzas, y en especial contra los demonios del Software Propietario. Lo cual no significa que no haya también fanboy’s de marcas como Apple, Microsoft u Oracle. Y que utilicen argumentaciones tristemente similares.

Es más, muchas veces este debate se convierte en algo vacuo y sin posibilidades de llegar a ningún buen puerto, ya que no está basado en el respeto al diferente, si no en el menosprecio del enemigo.

Pero hoy quiero compartir mi opinión desde el punto de vista de un desarrollador de aplicaciones de software.

¿Qué es Free Software?

Básicamente es la pataleta de Stallman, por allí por los años 80, cuando se encontró que no le permitían modificar el código de una impresora para hacerla funcionar bien.

Obviamente cualquier desarrollador sabe que tenía varias soluciones: modificar el driver del SO o hacer una capa intermedia con la impresora que corrigiera los errores. O cualquier usuario final hubiera llamado al servicio técnico de la impresora, o la hubiera sustituido por una que funcionará.

Pero Stallman, llego a la conclusión que allí lo que ocurría era una falta de libertad. Viniendo de una extraordinaria experiencia en los inicios de la Sociedad de la Información, en donde el código fluía libremente, y demostrando que el ego de un programador es algo inconmensurable, consideró que el software era un derecho al nivel de la libertad de expresión.

Y así se forjó la definición de Free Software como aquel que cumple las siguientes cuatro libertades:

1. La libertad de usar el programa, con cualquier propósito.

2. La libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a tus necesidades.

3. La libertad de distribuir copias del programa.

4. La libertad de mejorar el programa y hacer públicas esas mejoras a los demás.

Pero ¿cómo me gano la vida siendo programador de Software Libre? Pues no hay problema, porque puedes cobrar por las aplicaciones. Software Libre, no significa software gratis. Ni mucho menos.

Como muy bien se describe en Wikipedia:

El negocio detrás del software libre se caracteriza por la oferta de servicios adicionales al software como: la personalización y/o instalación del mismo, soporte técnico, donaciones, patrocinios o como un elemento de responsabilidad social corporativa.

Incongruencias del modelo

Aquí veo varios problemas que me hacen rechazar esta manera de entender el software.

El uso de la palabra libertad en este contexto me parece una banalización profunda de un concepto por el que generaciones han muerto y sacrificado. Es muy cuestionable utilizar algo tan serio como el significado de esta palabra, para argumentar un derecho que nunca ha existido.

Yo tengo el derecho de regalar lo que me dé la gana siempre que sea mío. Pero si el de al lado decide que lo suyo, aunque sea similar que lo mío, vale dinero y restringe el acceso a una compra ¿quién soy yo para arrogarme la potestad de juzgarlo y tacharlo de inmoral por ello?

Y ojo, no estamos hablando de necesidades fundamentales como el agua o el alimento, o un nivel por encima como la educación o la vivienda, o un nivel aún más por encima como el trabajo o la búsqueda de la felicidad. Estamos hablando de utilizar Word o LibreOffice. De IE o FireFox. De Linux u Apple.

Hablar de libertad es, en mi opinión, simplemente obsceno. Un término que solamente unos muy ricos habitantes del primer mundo podrían utilizar de esa forma. Pero, esta es una discusión semántica, de ideas y sensibilidades que no tiene sentido continuar en este artículo.

El programador es superfluo

Hay un dicho que dice “No hay nada más tonto incronguente que un obrero de derechas”. Esto lo podríamos cambiar y decir que no hay nada más incoherente que un programador que abrace Free Software.

El negocio detrás del software libre se caracteriza por la oferta de servicios adicionales al software.

Espera un momento. El trabajo de construcción, el trabajo intelectual, el difícil. En donde es crítico el equipo, el talento, el aprendizaje continuo, la búsqueda de la excelencia. El reto intelectual diario de construir soluciones mejores y por encima de la realidad… ese trabajo no es el que genera beneficio, sino todo lo demás.

¿Cómo siendo programador, puedo estar de acuerdo en que mi trabajo, el núcleo de todo este tinglado (incluso en el hardware), lo que nadie más que yo puedo hacer, será justamente lo que se trate como lo desechable?

Que yo DEBO cuidar de la libertad de todos los demás, menos la mía. La de poder hacer con mi código lo que me dé la gana y de obtener beneficio de el como mejor me convenga.

O, una trampa aún más retorcida, dejarme la piel para ser el mejor del equipo que hemos desarrollado una aplicación, con la esperanza en que una empresa me contrate, o aparezca un mecenas que me pague un sueldo. Pero, ¿y si soy del montón? ¿Y los que no somos brillantes y que somos los que más? ¿Y si la meritocracia desemboca en politiqueo, y no llega el mejor si no el que mejor se vende?

Otro camino, Open Source

Racionalizando las argumentaciones filosóficas de Stallman y el movimiento Free Software, yo tengo preferencia por el movimiento Open Source.

Es un movimiento mucho más pragmático que se basa en el concepto de que el acceso al código enriquece el conocimiento de la comunidad, pero con un par de matices que lo convierten en algo muy interesante sin eliminar el trabajo del desarrollador de la ecuación.

Para que una aplicación se considere de Código Abierto, debe poder ser modificada y redistribuida de forma gratuita y sin coste. Los desarrollos derivados del código deben mantener la licencia original.

Pero, aquí llegan los matices. Se debe mantener la integridad del código del autor. O sea puedo modificar el código por medio de actualizaciones o extensiones, para que no se pierda el material original.

Y, además la licencia de Open Source no puede limitar la licencia de otro software. Es decir, que mi aplicación de código Abierto no debe obligar a que el resto de aplicaciones lo sean.

A mi entender esto es un: vive, y deja vivir. Yo, como autor y pica código quiero compartir mi experiencia y conocimiento con la comunidad. Una comunidad que siempre ha sido extraordinariamente generosa con compartir el conocimiento. Pero reconozco que no soy quien para decirle a otro Autor cómo debe tratar su código.

¿No tiene mucho más sentido? De hecho, el paradigma del software libre, Linux, es actualmente mucho más Open Source que Free Software. Y es un modelo de tan sentido común, que las grandes corporaciones de desarrollo de software como Microsoft, o IBM o Sun (cuando era Sun), han abrazado y apoyado con firmeza, en la última década al menos.

Software Propietario

Desde el punto de vista empresarial, desde los inicios del software, la manera más eficiente para obtener rendimientos económicos de las aplicaciones que desarrollo es por medio del licenciamiento. Es decir, cobrarle al usuario por que adquirir mi software. Impidiendo que pueda acceder al código fuente, modificarlo, distribuirlo, copiarlo, y un largo etc.

Este es un paradigma empresarial que funciona muy bien. De hecho gracias a este paradigma nuestra sociedad y civilización está en plena revolución de la Información. Ya que el volumen de beneficios ha permitido a las grandes compañías invertir ingentes cantidades de dinero, de personas y de recursos en I+D+I.

Dentro del Software Propietario también hay que englobar al freeware, que son programas totalmente gratuitos y libres en su copia y distribución, al shareware que utiliza la técnica de pruebe y si le gusta cómprelo y a muchas otras formas de promoción y distribución que, demasiada gente piensa que nacieron con el Software Libre cuando no es así.

Además, al conformarse como una actividad laboral, el abanico de programador que puede integrarse en una empresa dedicada al Software Propietario es muy amplio. No debes ser un crack, ni un talento del desarrollo, ni tener qué enseñar o tan siquiera, que el picar código sea tu forma de vida. Permite a personas normales que no sueñar en binario a vivir de su trabajo. Incluso aunque no sea lo que más le guste en la vida.

Y los grandes talentos, bueno fuera de nuestro país, pueden vivir más que dignamente. No solamente del reconocimiento de la comunidad, si no del sueldo que cualquier empresa inteligente le ofrece a un valor, y que obtiene de los beneficios del Software Propietario que construye.

Conclusiones

No estoy de acuerdo con la filosofía de Free Software porque sus argumentos, a mi parecer, nos convierten a los desarrolladores en la parte despreciable de la ecuación. Dándole todo el valor a los servicios añadidos, como si el software se hiciera solo. Además de arrogarse la prepotente capacidad de enjuiciar la moral de los demás y de entrar en una confrontación bipolar “o conmigo o contra mi”.

Estoy plenamente de acuerdo y practico la filosofía “Open Source”, al igual que muchas compañías desarrolladores de Software Propietario, y la inmensa mayoría de las consultoras de España. El realizar ofertas de manera continuada me lleva a poder afirmar que son raros los casos en que un desarrollo no implique la entrega del código fuente y la total libertad de su uso por parte del cliente.

También creo que el Software con Propietario ha demostrado que permite llegar más allá de lo que permite otros modelos de negocio. Siendo este tipo de aplicaciones el origen de nuestra actual Sociedad de la Información, salvo muchas y honrosas excepciones.

Pero sobre todo creo que se debe eliminar de los debates el menosprecio al contrario y partir de la base que cualquier software, sea cual sea su licencia, es una actividad extraordinariamente compleja que tiene un valor intrínseco que hay que respetar y elogiar.

La ética del software libre

Ratón

BenjamiPost invitado: Este artículo ha sido escrito por Benjamí Villoslada, informático que se define a sí mismo como “bitólogo y todoista”. Es co-fundador de meneame.net y colaborador habitual de diversos medios, donde suele tratar temas relacionados con Internet y el software libre. Podéis encontrar más información sobre Benjamí en su blog personal y en su perfil de twitter.

Podéis leer la postura contraria redactada por Juan Quijano bajo el título Software Propietario y Open Source, formas de cambiar el mundo.

El software libre es consecuencia del método de la ética, que consiste en estudiar la bondad o la maldad sin interesarse en otros aspectos o enfoques. El análisis de lo bueno y lo malo no es caprichoso; exige proporcionar las razones por las que ciertas conductas son buenas y por lo tanto dignas de realizarse. También debe argumentar en contra de las malas conductas.

Si te molesta que digan que el software privativo es malo, no sigas leyendo. Recuerda: no tenemos en cuenta otros aspectos o enfoques al analizar la bondad o la maldad. No nos interesa si ese software privativo es más bonito, tiene más funcionalidades, es más popular, tiene mejor marketing, lo usa tu amigo, es el que conoces o lo que te da de comer. El análisis ético puede ser incómodo. A menudo estamos dispuestos a entregar libertad a cambio de comodidad, pero no es el caso de los impulsores del software libre. Linus Torvalds rechazó trabajar para Apple y Richard Stallman habría sido camarero antes que programador de software privativo:

«La posibilidad más obvia era adaptarme a los cambios del mundo. Aceptar que las cosas eran diferentes y que yo debería abandonar esos principios y empezar a firmar acuerdos de no divulgación para sistemas operativos propietarios, muy probablemente escribir también software propietario. Así, me di cuenta de que podría divertirme escribiendo código y que podría ganar dinero —especialmente si lo hiciera en cualquier parte que no fuera el MIT—, pero al final, hubiera tenido que repasar mi carrera y decir «me he pasado la vida construyendo muros para dividir a la gente», estaría avergonzado de mi vida.
Así que busqué otra alternativa, y había una obvia. Podía dejar el sector del software y dedicarme a otra cosa. Bien, no tengo otras habilidades reseñables, pero estoy seguro de que podría haber llegado a ser camarero. [Risas del público]. No en un restaurante de lujo; no me contratarían, pero podría ser camarero en algún sitio.»

Para analizar la ética del software necesitamos conocer cuál es su importancia para la sociedad. Se trata de una herramienta práctica. El relato de una novela no significa ninguna limitación práctica para nuestras vidas, pero la cosa es muy diferente si se trata de una enciclopedia con entradas sesgadas. Aunque en ambos casos se trata de libros, lo importante es cuidar la transmisión y la evolución del conocimiento que determina lo que podemos saber y, por lo tanto, hacer.

Phillip G. Armour dijo que «No tratan el software como un medio, lo tratan como un producto, y este es el problema. El producto no es el software, el producto es el conocimiento que va en el software», y lo razonó distinguiendo cinco formas conocidas de almacenar conocimiento, analizando las características, ventajas y desventajas de cada uno de ellos. Ricardo Galli los resume así en su blog:

  • 1. DNA: Es el primer método de almacenamiento del conocimiento. El DNA existe para almacenar el conocimiento de cómo crear vida, como una máquina de Turing. El conocimiento está profundamente empotrado, pasar de grado es obligatorio para la supervivencia de las especies. El conocimiento es persistente, pero se actualiza muy lentamente. No tenemos la capacidad de cambiar el conocimiento –todavía, o sí…– de forma intencionada. El DNA puede hacer crecer un objeto físico que interactúa y modifica el entorno.

  • 2. Cerebro: Es un «experimento» casi exclusivo de la raza humano: almacenar más conocimiento en el cerebro que lo que se hereda en el DNA. Usamos nuestro cerebro para almacenar el conocimiento que adquirimos, fue el segundo método de almacenar el conocimiento que conocimos. El conocimiento es muy volátil, pero podemos cambiarlo rápida e intencionalmente. Podemos aplicar ese conocimiento para afectar y modificar el mundo.

  • 3. Máquinas y herramientas: El valor más importante de una herramienta no es ella en sí misma, sino como ha sido creada y modificada. El conocimiento del creador de esas herramientas es lo que marca las diferencias. Se las suele llamar también “conocimiento sólido” y fue la tercera forma de almacenar el conocimiento. El conocimiento es bastante persistente, pero no es fácil de actualizar. Es intencional y existe para afectar el mundo exterior.

  • 4. Libros: Han permitido nuevas formas de depositar y acceder al conocimiento que hasta ese momento estaban confinados al cerebro. Hizo al conocimiento portable en el tiempo y en el espacio. El conocimiento es muy persistente, pero de actualización lenta. Aunque los libros son intencionales no tienen capacidad para cambiar al mundo.

  • 5. Software: Es la última forma conocida –de hace sólo unos 50 años– para almacenar el conocimiento. Después de unos inicios dubitativos, está creciendo a una velocidad vertiginosa. Multitud de personas están trabajando para obtener información de las fuentes más diversas, comprenderla, clasificarla y trasladarla a este medio, y entonces intentan validar todo ese conocimiento. Hay una razón para que se invierta tanto esfuerzo, este medio tiene las características que deseamos y que no tienen los otros medios: es intencional, persistente, de actualización sencilla y rápida, y sobre todo es activo.

Cuando usamos una herramienta del software de retoque fotográfico estamos aplicando conocimientos, elaborados a lo largo de milenios, sobre la naturaleza del ojo humano marcada por el DNA y el comportamiento de nuestro cerebro. Acciones que años atrás conseguíamos mediante máquinas y herramientas, que se documentaron en libros, pero que ahora están escritas en software. ¿Quién puede prohibirnos leer cómo funciona? ¿El motivo es porque describe los procedimientos en un lenguaje informático que se llama C y no en uno verbal que se llama español? Que el lenguaje informático convierta el conocimiento en una herramienta debería ser una ventaja. ¿Porqué no podemos copiarlo, que es tan fácil como pasar fuego, para compartir la herramienta y el conocimiento en forma de lenguaje informático? Sólo pueden prohibir todas estas cosas aquellos que heredaron el estilo de los monjes de monasterio, pero aquello fracasó porque no era bueno restringir el acceso y la distribución del conocimiento. Desde entonces, poco a poco, la humanidad fue más sabia. Y eso sí fue bueno.

El código

Es posible que alguien piense que tanto le da el código porque no sabe leerlo. No podrá modificarlo. Pero el desconocimiento no debería servir para restar importancia a libertades tan importantes como la segunda y cuarta –de entre las cuatro libertades esenciales del software libre:

  • 1. La libertad de usar el programa, con cualquier propósito.
  • 2. La libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a tus necesidades.
  • 3. La libertad de distribuir copias del programa, con lo cual puedes ayudar a tu prójimo.
  • 4. La libertad de mejorar el programa y hacer públicas esas mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie.

El hecho de no saber leer, generaciones atrás, ¿significaba que no era importante que algún vecino sí supiese? Fueron precisamente esos, los capacitados para leer, quienes luego hicieron que el conocimiento se extendiera porque lo compartieron. Hemos sido más sabios a medida que más gente sabía leer. No es importante que uno no tenga previsto leer, lo importante es que nadie lo prohíba. Si nos lo prohíben sabemos que estamos bajo un mal régimen, uno que quiere ocultarnos algo para hacernos dependientes de vete a saber qué. Es la antítesis de la libertad. Un análisis ético nos dice que es malo.

Saber leer código hoy no es nada habitual, «cosa de informáticos». Pero quien lo entiende está en ventaja en un mundo donde el conocimiento se transmite en forma de bits a través de internet. En el Siglo XX era necesario saber inglés para publicar en los mejores medios; en el Siglo XXI es importante saber código para compartir conocimiento porque en el mundo digital no se trata sólo de texto, sino de texto más código que determinará el nivel de visibilidad. El papel y la tinta, rígidos, forman parte del pasado. ¿Porqué nadie discute la importancia de saber inglés pero duda de la necesidad de saber [pon el nombre del lenguaje informático que quieras]? La industria del software privativo nos hizo creer que es cosa suya. No es bueno porque significa una limitación. Hacen todo lo posible para que creamos que sin saber código podemos hacer muchas cosas. No son suficientes; saber código abre muchas más posibilidades porque podemos personalizar nuestros proyectos. No piensan en nosotros sino en ellos; quieren tener el control –basta leer las licencias de su software para comprenderlo.

Dicho todo esto en defensa del acceso y comprensión del código, posiblemente no necesitarás saber nada de código para llevar a cabo tus proyectos, pero tendrán más garantía en función a la cantidad de vecinos que lo dominen. Para que esto suceda el código debe estar disponible para ellos. Tiene que ser libre para que puedan satisfacer todas tus necesidades. De la misma manera que el mecánico del barrio, y no necesariamente el taller oficial, repara tu coche: puede hacerlo porque el motor tiene tornillos y existen manuales técnicos. Conocimiento completo, sin restricciones, garantiza el mejor soporte. ¿Quien quiere un coche sin capó ni tornillos en el motor?

El proceso creativo

El software libre no es un producto, sino un medio para transmitir y depurar el conocimiento. Nunca nos importó presentar algo muy básico porque era una forma de lanzar la idea y, si era buena, cautivar a otros para que la mejorasen. «Release early, release often» (presenta rápido, presenta a menudo) es uno de los principios de los autores de software libre. El objetivo es satisfacer todas las necesidades de los usuarios lo antes posible y estimular a los programadores. Hay proyectos que triunfan, otros no; depende del interés que despierten entre los desarrolladores. O interés por parte de usuarios dispuestos a pagar programadores para completar el proyecto, porque el software libre no es «cosa de ellos» sino de todos.

No siempre es necesario liberar el código porque iría contra una libertad básica: el derecho a la privacidad. Las licencias de software libre están pensadas para proteger a los usuarios mediante el acceso sin restricciones a todo el código que usan, pero no tiene porque tenerlo gente que no lo use. Que no haya ninguna obligación a liberar el código ha hecho que algunos proyectos de gran calidad no estén completos para todo el público, y puede parecer que el software libre no evoluciona cuando no es así. Por ejemplo Google se reserva muchas mejoras de programas libres. Están en sus servidores, esto es, su casa, y tienen todo el derecho a la privacidad.

Además de los privados, existen miles de proyectos de software libre activos que son públicos. Las diferentes distribuciones de GNU/Linux (como Debian, Ubuntu o RedHat) los incluyen en sus ofertas de soluciones completas de sistemas operativos y utilidades de todo tipo. Se encargan de actualizarlos con las mejoras y parches de seguridad. Compiten por ofrecer las mejores soluciones y han conseguido que GNU/Linux sea cada día más fácil y amigable. La única novedad, para los usuarios de software privativo, que sólo podían optar entre Windows o MacOS, es que deberán escoger entre muchas distribuciones de GNU/Linux. Para algunos esto significa un problema, pero en realidad es algo que hacen cada vez que van al supermercado: compran productos «libres», como las verduras envasadas y congeladas (o no) en multitud de calidades y formatos. Cada fabricante hizo su selección y presentó su oferta. Poder escoger es una forma de libertad porque podremos cambiar cuando no lo hagan bien. Es bueno.

El trabajo de los usuarios es tan importante como el de los autores de distribuciones: si un programa no está completo, o falla, podemos contribuir a mejorarlo. No hace falta saber programar; a menudo basta con enviar sugerencias y avisar de los errores que da nuestra instalación o manera particular de usarlo. El resultado siempre será mejor software. Puede que la nueva versión no tarde mucho en aparecer –la distribución Ubuntu presenta dos nuevas versiones cada año y Debian cada día.

Existen limitaciones legales para el progreso de software libre, pero intentamos esquivarlas. Una es la falta de información de los fabricantes de hardware, que dificulta la tarea de programar controladores. Otra importante está en las patentes. Si tu distribución de GNU/Linux no puede reproducir DVD, algunos formatos de vídeo o según qué documentos, no sucede por limitaciones técnicas sino legales. El propietario de la patente sólo la concede bajo acuerdos que van contra la ética del software libre; haría falta aceptar licencias contrarias a la libertad. Las distribuciones (que a menudo tienen empresas detrás) no pueden arriesgarse a incluir código libre que viola patentes de software. Pero sí lo pueden hacer hackers individuales y buscando un poco encontrarás en algún lugar el reproductor de vídeos, DVD o documentos privativos.

El software libre no tiene coste económico por licencias ni copias porque no son cosas que tengan valor para los usuarios; no están dispuestos a pagar por ello. Cobrar por una copia no es incompatible con los principios del software. Por ejemplo, en Gimp podrían pedir 1000 euros por cada copia de su software de edición de imágenes, pero si nadie quiere pagarlos no es culpa del modelo económico del software libre, sino de la realidad del mercado. Quizás los clientes estén dispuestos a pagar por servicios de soporte y adaptación del software. Si la copia no tiene restricciones es más fácil que el programa se extienda y aparezcan más clientes. Este modelo económico se está extendiendo con fuerza para la música, la literatura o el cine: no pagamos por la copia, que está disponible en internet, sino para que los autores puedan seguir trabajando. No son grandes cantidades, sino micropagos, porque miles pudimos bajarlo sin restricciones, hemos visto su trabajo, nos gusta, y creemos que es importante que la cosa siga.

La libertad de elegir

La industria del software privativo se defiende a medida que el software libre avanza. A menudo lo hacen con manipulación. Por ejemplo, cuando la administración lanza concursos para comprar servicios de software libre, alegan que esto va contra el derecho de elección. Hablemos de eso. He escrito este artículo en un portátil con Ubuntu y un sobremesa que funciona en Debian. En el caso del portátil me obligaron a pagar por un Windows 7 que no uso. El PC de escritorio incluyó un Vista que tampoco uso. Se trata de los equipos actuales, pero ya son 12 años usando GNU/Linux en los cuales he pagado por demasiados Windows que no quise. No tengo nada más que decir en cuanto al derecho de elección.

Conozco pocas personas que quisieron comprar un Windows; simplemente estaba allí, junto al hardware que escogieron en la tienda. Pero conozco a muchos que eligieron GNU/Linux y se quedaron. No todos hicieron un análisis ético ni están interesados en el código, pero es importante que sepan que este software apareció porque algunos hackers vieron que trabajar en software privativo iba contra sus principios éticos. Que lo que eligieron es bueno.

La ética del software libre

Ratón

BenjamiPost invitado: Este artículo ha sido escrito por Benjamí Villoslada, informático que se define a sí mismo como “bitólogo y todoista”. Es co-fundador de meneame.net y colaborador habitual de diversos medios, donde suele tratar temas relacionados con Internet y el software libre. Podéis encontrar más información sobre Benjamí en su blog personal y en su perfil de twitter.

Podéis leer la postura contraria redactada por Juan Quijano bajo el título Software Propietario y Open Source, formas de cambiar el mundo.

El software libre es consecuencia del método de la ética, que consiste en estudiar la bondad o la maldad sin interesarse en otros aspectos o enfoques. El análisis de lo bueno y lo malo no es caprichoso; exige proporcionar las razones por las que ciertas conductas son buenas y por lo tanto dignas de realizarse. También debe argumentar en contra de las malas conductas.

Si te molesta que digan que el software privativo es malo, no sigas leyendo. Recuerda: no tenemos en cuenta otros aspectos o enfoques al analizar la bondad o la maldad. No nos interesa si ese software privativo es más bonito, tiene más funcionalidades, es más popular, tiene mejor marketing, lo usa tu amigo, es el que conoces o lo que te da de comer. El análisis ético puede ser incómodo. A menudo estamos dispuestos a entregar libertad a cambio de comodidad, pero no es el caso de los impulsores del software libre. Linus Torvalds rechazó trabajar para Apple y Richard Stallman habría sido camarero antes que programador de software privativo:

«La posibilidad más obvia era adaptarme a los cambios del mundo. Aceptar que las cosas eran diferentes y que yo debería abandonar esos principios y empezar a firmar acuerdos de no divulgación para sistemas operativos propietarios, muy probablemente escribir también software propietario. Así, me di cuenta de que podría divertirme escribiendo código y que podría ganar dinero —especialmente si lo hiciera en cualquier parte que no fuera el MIT—, pero al final, hubiera tenido que repasar mi carrera y decir «me he pasado la vida construyendo muros para dividir a la gente», estaría avergonzado de mi vida.
Así que busqué otra alternativa, y había una obvia. Podía dejar el sector del software y dedicarme a otra cosa. Bien, no tengo otras habilidades reseñables, pero estoy seguro de que podría haber llegado a ser camarero. [Risas del público]. No en un restaurante de lujo; no me contratarían, pero podría ser camarero en algún sitio.»

Para analizar la ética del software necesitamos conocer cuál es su importancia para la sociedad. Se trata de una herramienta práctica. El relato de una novela no significa ninguna limitación práctica para nuestras vidas, pero la cosa es muy diferente si se trata de una enciclopedia con entradas sesgadas. Aunque en ambos casos se trata de libros, lo importante es cuidar la transmisión y la evolución del conocimiento que determina lo que podemos saber y, por lo tanto, hacer.

Phillip G. Armour dijo que «No tratan el software como un medio, lo tratan como un producto, y este es el problema. El producto no es el software, el producto es el conocimiento que va en el software», y lo razonó distinguiendo cinco formas conocidas de almacenar conocimiento, analizando las características, ventajas y desventajas de cada uno de ellos. Ricardo Galli los resume así en su blog:

  • 1. DNA: Es el primer método de almacenamiento del conocimiento. El DNA existe para almacenar el conocimiento de cómo crear vida, como una máquina de Turing. El conocimiento está profundamente empotrado, pasar de grado es obligatorio para la supervivencia de las especies. El conocimiento es persistente, pero se actualiza muy lentamente. No tenemos la capacidad de cambiar el conocimiento –todavía, o sí…– de forma intencionada. El DNA puede hacer crecer un objeto físico que interactúa y modifica el entorno.

  • 2. Cerebro: Es un «experimento» casi exclusivo de la raza humano: almacenar más conocimiento en el cerebro que lo que se hereda en el DNA. Usamos nuestro cerebro para almacenar el conocimiento que adquirimos, fue el segundo método de almacenar el conocimiento que conocimos. El conocimiento es muy volátil, pero podemos cambiarlo rápida e intencionalmente. Podemos aplicar ese conocimiento para afectar y modificar el mundo.

  • 3. Máquinas y herramientas: El valor más importante de una herramienta no es ella en sí misma, sino como ha sido creada y modificada. El conocimiento del creador de esas herramientas es lo que marca las diferencias. Se las suele llamar también “conocimiento sólido” y fue la tercera forma de almacenar el conocimiento. El conocimiento es bastante persistente, pero no es fácil de actualizar. Es intencional y existe para afectar el mundo exterior.

  • 4. Libros: Han permitido nuevas formas de depositar y acceder al conocimiento que hasta ese momento estaban confinados al cerebro. Hizo al conocimiento portable en el tiempo y en el espacio. El conocimiento es muy persistente, pero de actualización lenta. Aunque los libros son intencionales no tienen capacidad para cambiar al mundo.

  • 5. Software: Es la última forma conocida –de hace sólo unos 50 años– para almacenar el conocimiento. Después de unos inicios dubitativos, está creciendo a una velocidad vertiginosa. Multitud de personas están trabajando para obtener información de las fuentes más diversas, comprenderla, clasificarla y trasladarla a este medio, y entonces intentan validar todo ese conocimiento. Hay una razón para que se invierta tanto esfuerzo, este medio tiene las características que deseamos y que no tienen los otros medios: es intencional, persistente, de actualización sencilla y rápida, y sobre todo es activo.

Cuando usamos una herramienta del software de retoque fotográfico estamos aplicando conocimientos, elaborados a lo largo de milenios, sobre la naturaleza del ojo humano marcada por el DNA y el comportamiento de nuestro cerebro. Acciones que años atrás conseguíamos mediante máquinas y herramientas, que se documentaron en libros, pero que ahora están escritas en software. ¿Quién puede prohibirnos leer cómo funciona? ¿El motivo es porque describe los procedimientos en un lenguaje informático que se llama C y no en uno verbal que se llama español? Que el lenguaje informático convierta el conocimiento en una herramienta debería ser una ventaja. ¿Porqué no podemos copiarlo, que es tan fácil como pasar fuego, para compartir la herramienta y el conocimiento en forma de lenguaje informático? Sólo pueden prohibir todas estas cosas aquellos que heredaron el estilo de los monjes de monasterio, pero aquello fracasó porque no era bueno restringir el acceso y la distribución del conocimiento. Desde entonces, poco a poco, la humanidad fue más sabia. Y eso sí fue bueno.

El código

Es posible que alguien piense que tanto le da el código porque no sabe leerlo. No podrá modificarlo. Pero el desconocimiento no debería servir para restar importancia a libertades tan importantes como la segunda y cuarta –de entre las cuatro libertades esenciales del software libre:

  • 1. La libertad de usar el programa, con cualquier propósito.
  • 2. La libertad de estudiar cómo funciona el programa y modificarlo, adaptándolo a tus necesidades.
  • 3. La libertad de distribuir copias del programa, con lo cual puedes ayudar a tu prójimo.
  • 4. La libertad de mejorar el programa y hacer públicas esas mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie.

El hecho de no saber leer, generaciones atrás, ¿significaba que no era importante que algún vecino sí supiese? Fueron precisamente esos, los capacitados para leer, quienes luego hicieron que el conocimiento se extendiera porque lo compartieron. Hemos sido más sabios a medida que más gente sabía leer. No es importante que uno no tenga previsto leer, lo importante es que nadie lo prohíba. Si nos lo prohíben sabemos que estamos bajo un mal régimen, uno que quiere ocultarnos algo para hacernos dependientes de vete a saber qué. Es la antítesis de la libertad. Un análisis ético nos dice que es malo.

Saber leer código hoy no es nada habitual, «cosa de informáticos». Pero quien lo entiende está en ventaja en un mundo donde el conocimiento se transmite en forma de bits a través de internet. En el Siglo XX era necesario saber inglés para publicar en los mejores medios; en el Siglo XXI es importante saber código para compartir conocimiento porque en el mundo digital no se trata sólo de texto, sino de texto más código que determinará el nivel de visibilidad. El papel y la tinta, rígidos, forman parte del pasado. ¿Porqué nadie discute la importancia de saber inglés pero duda de la necesidad de saber [pon el nombre del lenguaje informático que quieras]? La industria del software privativo nos hizo creer que es cosa suya. No es bueno porque significa una limitación. Hacen todo lo posible para que creamos que sin saber código podemos hacer muchas cosas. No son suficientes; saber código abre muchas más posibilidades porque podemos personalizar nuestros proyectos. No piensan en nosotros sino en ellos; quieren tener el control –basta leer las licencias de su software para comprenderlo.

Dicho todo esto en defensa del acceso y comprensión del código, posiblemente no necesitarás saber nada de código para llevar a cabo tus proyectos, pero tendrán más garantía en función a la cantidad de vecinos que lo dominen. Para que esto suceda el código debe estar disponible para ellos. Tiene que ser libre para que puedan satisfacer todas tus necesidades. De la misma manera que el mecánico del barrio, y no necesariamente el taller oficial, repara tu coche: puede hacerlo porque el motor tiene tornillos y existen manuales técnicos. Conocimiento completo, sin restricciones, garantiza el mejor soporte. ¿Quien quiere un coche sin capó ni tornillos en el motor?

El proceso creativo

El software libre no es un producto, sino un medio para transmitir y depurar el conocimiento. Nunca nos importó presentar algo muy básico porque era una forma de lanzar la idea y, si era buena, cautivar a otros para que la mejorasen. «Release early, release often» (presenta rápido, presenta a menudo) es uno de los principios de los autores de software libre. El objetivo es satisfacer todas las necesidades de los usuarios lo antes posible y estimular a los programadores. Hay proyectos que triunfan, otros no; depende del interés que despierten entre los desarrolladores. O interés por parte de usuarios dispuestos a pagar programadores para completar el proyecto, porque el software libre no es «cosa de ellos» sino de todos.

No siempre es necesario liberar el código porque iría contra una libertad básica: el derecho a la privacidad. Las licencias de software libre están pensadas para proteger a los usuarios mediante el acceso sin restricciones a todo el código que usan, pero no tiene porque tenerlo gente que no lo use. Que no haya ninguna obligación a liberar el código ha hecho que algunos proyectos de gran calidad no estén completos para todo el público, y puede parecer que el software libre no evoluciona cuando no es así. Por ejemplo Google se reserva muchas mejoras de programas libres. Están en sus servidores, esto es, su casa, y tienen todo el derecho a la privacidad.

Además de los privados, existen miles de proyectos de software libre activos que son públicos. Las diferentes distribuciones de GNU/Linux (como Debian, Ubuntu o RedHat) los incluyen en sus ofertas de soluciones completas de sistemas operativos y utilidades de todo tipo. Se encargan de actualizarlos con las mejoras y parches de seguridad. Compiten por ofrecer las mejores soluciones y han conseguido que GNU/Linux sea cada día más fácil y amigable. La única novedad, para los usuarios de software privativo, que sólo podían optar entre Windows o MacOS, es que deberán escoger entre muchas distribuciones de GNU/Linux. Para algunos esto significa un problema, pero en realidad es algo que hacen cada vez que van al supermercado: compran productos «libres», como las verduras envasadas y congeladas (o no) en multitud de calidades y formatos. Cada fabricante hizo su selección y presentó su oferta. Poder escoger es una forma de libertad porque podremos cambiar cuando no lo hagan bien. Es bueno.

El trabajo de los usuarios es tan importante como el de los autores de distribuciones: si un programa no está completo, o falla, podemos contribuir a mejorarlo. No hace falta saber programar; a menudo basta con enviar sugerencias y avisar de los errores que da nuestra instalación o manera particular de usarlo. El resultado siempre será mejor software. Puede que la nueva versión no tarde mucho en aparecer –la distribución Ubuntu presenta dos nuevas versiones cada año y Debian cada día.

Existen limitaciones legales para el progreso de software libre, pero intentamos esquivarlas. Una es la falta de información de los fabricantes de hardware, que dificulta la tarea de programar controladores. Otra importante está en las patentes. Si tu distribución de GNU/Linux no puede reproducir DVD, algunos formatos de vídeo o según qué documentos, no sucede por limitaciones técnicas sino legales. El propietario de la patente sólo la concede bajo acuerdos que van contra la ética del software libre; haría falta aceptar licencias contrarias a la libertad. Las distribuciones (que a menudo tienen empresas detrás) no pueden arriesgarse a incluir código libre que viola patentes de software. Pero sí lo pueden hacer hackers individuales y buscando un poco encontrarás en algún lugar el reproductor de vídeos, DVD o documentos privativos.

El software libre no tiene coste económico por licencias ni copias porque no son cosas que tengan valor para los usuarios; no están dispuestos a pagar por ello. Cobrar por una copia no es incompatible con los principios del software. Por ejemplo, en Gimp podrían pedir 1000 euros por cada copia de su software de edición de imágenes, pero si nadie quiere pagarlos no es culpa del modelo económico del software libre, sino de la realidad del mercado. Quizás los clientes estén dispuestos a pagar por servicios de soporte y adaptación del software. Si la copia no tiene restricciones es más fácil que el programa se extienda y aparezcan más clientes. Este modelo económico se está extendiendo con fuerza para la música, la literatura o el cine: no pagamos por la copia, que está disponible en internet, sino para que los autores puedan seguir trabajando. No son grandes cantidades, sino micropagos, porque miles pudimos bajarlo sin restricciones, hemos visto su trabajo, nos gusta, y creemos que es importante que la cosa siga.

La libertad de elegir

La industria del software privativo se defiende a medida que el software libre avanza. A menudo lo hacen con manipulación. Por ejemplo, cuando la administración lanza concursos para comprar servicios de software libre, alegan que esto va contra el derecho de elección. Hablemos de eso. He escrito este artículo en un portátil con Ubuntu y un sobremesa que funciona en Debian. En el caso del portátil me obligaron a pagar por un Windows 7 que no uso. El PC de escritorio incluyó un Vista que tampoco uso. Se trata de los equipos actuales, pero ya son 12 años usando GNU/Linux en los cuales he pagado por demasiados Windows que no quise. No tengo nada más que decir en cuanto al derecho de elección.

Conozco pocas personas que quisieron comprar un Windows; simplemente estaba allí, junto al hardware que escogieron en la tienda. Pero conozco a muchos que eligieron GNU/Linux y se quedaron. No todos hicieron un análisis ético ni están interesados en el código, pero es importante que sepan que este software apareció porque algunos hackers vieron que trabajar en software privativo iba contra sus principios éticos. Que lo que eligieron es bueno.

Tres clientes BitTorrent para dominarlos a todos

BitTorrent

Un software que está usándose más que nunca, sobre todo desde todo aquello de Megaupload, son los clientes de BitTorrent. Al margen de la legalidad o no de las descargas de contenidos protegidos por copyright, son un medio estupendo para descargar, por ejemplo, distribuciones de Linux. Yo siempre lo recomiendo.

Y la cuestión es que tenemos, como podemos imaginar, mil y ún clientes disponibles para descargar, probar e instalar. Así que, si os parece, vamos a compararlos para, sobre todo, ayudaros a decidir uno sobre los demás. Los clientes de BitTorrent que vamos a reseñar son µTorrent, Vuze y Transmission.

Vuze

Vuze

Vuze destaca (y mucho) sobre las demás por la ingente cantidad de opciones que ofrece. Podemos usar Vuze para descargar, organizar, visualizar y transferir a nuestros dispositivos portátiles los contenidos que podamos descargar.

Sobre el papel suena muy bonito. Aunque esto conlleva, por ejemplo, un elevado consumo de recursos y un funcionamiento que en ocasiones no es demasiado fluido (y que el software esté desarrollado en Java no ayuda). Además, funciones como el reproductor son demasiado básicas aunque suficientes para muchos.

Vuze es multiplataforma y libre, aunque de vez en cuando nos “anima” a realizar una donación al equipo de desarrolladores.

Descarga | Vuze

Transmission

Transmission 2 en OS X

Es el cliente por defecto de muchas distribuciones de Linux y una de las opciones preferidas por los usuarios de OS X. Transmission es limpio, es ligero y hace lo que promete: descargar mediante BitTorrent.

Aunque que sea limpio y ligero conlleva que quizá no incluya todas las características que podamos necesitar. Yo, por ejemplo, echo en falta que se puedan configurar feeds RSS para programar las descargas. Por otra parte se hace más que interesante para instalarlo en un servidor y controlarlo por una interfaz Web o mediante una terminal: si disponemos de los conocimientos técnicos adecuados podemos hacer verdaderas virguerías.

Transmission está disponible para OS X y la mayoría de distribuciones de Linux, y es libre. Sin más.

Descarga | Transmission

µTorrent

µTorrent

Es el clásico de usuarios de Windows. Su interfaz es la que podemos esperar de un programa así, sin grandes alardes, y además contamos con un gran plantel de funciones que sin duda cumplirán las fantasías de la mayoría.

Su punto más fuerte es, sobre todo, que podemos usarlo a distancia sin demasiados conocimientos técnicos, ya sea desde otro ordenador o desde nuestro smartphone. µTorrent Remote ayuda a eso. Por lo demás las opciones son las que podemos esperar de un software de este tipo: limitador de ancho de banda, soporte para enlaces Magnet…

µTorrent está disponible para Windows y OS X y cuenta con dos versiones, una gratuita suficientemente completa para la mayoría de usuarios y una de pago, con más funciones como un conversor de vídeo.

Descarga | µTorrent

Conclusiones

Para mi gusto personal, de los tres clientes que he mencionado, el más potente es µTorrent por centrarse en lo que debe ser un gestor de descargas: las propias descargas. No utiliza demasiados recursos y trae funciones que para mi gusto son casi indispensables, como el gestor de RSS, y además es extensible gracias a su sistema de extensiones. Y, si no podéis usarlo y no necesitáis más que descargar, sin duda probaría Transmission.

Hay muchas más aplicaciones que pueden descargar vía BitTorrent, por supuesto. El navegador Opera lo hace, sin ir más lejos, así como Ares u otros clientes como KTorrent. Si utilizáis otras aplicaciones para estos menesteres no os cortéis y contadnos cuales y por qué. Nos encantaría saberlo.

Tres clientes BitTorrent para dominarlos a todos

BitTorrent

Un software que está usándose más que nunca, sobre todo desde todo aquello de Megaupload, son los clientes de BitTorrent. Al margen de la legalidad o no de las descargas de contenidos protegidos por copyright, son un medio estupendo para descargar, por ejemplo, distribuciones de Linux. Yo siempre lo recomiendo.

Y la cuestión es que tenemos, como podemos imaginar, mil y ún clientes disponibles para descargar, probar e instalar. Así que, si os parece, vamos a compararlos para, sobre todo, ayudaros a decidir uno sobre los demás. Los clientes de BitTorrent que vamos a reseñar son µTorrent, Vuze y Transmission.

Vuze

Vuze

Vuze destaca (y mucho) sobre las demás por la ingente cantidad de opciones que ofrece. Podemos usar Vuze para descargar, organizar, visualizar y transferir a nuestros dispositivos portátiles los contenidos que podamos descargar.

Sobre el papel suena muy bonito. Aunque esto conlleva, por ejemplo, un elevado consumo de recursos y un funcionamiento que en ocasiones no es demasiado fluido (y que el software esté desarrollado en Java no ayuda). Además, funciones como el reproductor son demasiado básicas aunque suficientes para muchos.

Vuze es multiplataforma y libre, aunque de vez en cuando nos “anima” a realizar una donación al equipo de desarrolladores.

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Transmission

Transmission 2 en OS X

Es el cliente por defecto de muchas distribuciones de Linux y una de las opciones preferidas por los usuarios de OS X. Transmission es limpio, es ligero y hace lo que promete: descargar mediante BitTorrent.

Aunque que sea limpio y ligero conlleva que quizá no incluya todas las características que podamos necesitar. Yo, por ejemplo, echo en falta que se puedan configurar feeds RSS para programar las descargas. Por otra parte se hace más que interesante para instalarlo en un servidor y controlarlo por una interfaz Web o mediante una terminal: si disponemos de los conocimientos técnicos adecuados podemos hacer verdaderas virguerías.

Transmission está disponible para OS X y la mayoría de distribuciones de Linux, y es libre. Sin más.

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µTorrent

µTorrent

Es el clásico de usuarios de Windows. Su interfaz es la que podemos esperar de un programa así, sin grandes alardes, y además contamos con un gran plantel de funciones que sin duda cumplirán las fantasías de la mayoría.

Su punto más fuerte es, sobre todo, que podemos usarlo a distancia sin demasiados conocimientos técnicos, ya sea desde otro ordenador o desde nuestro smartphone. µTorrent Remote ayuda a eso. Por lo demás las opciones son las que podemos esperar de un software de este tipo: limitador de ancho de banda, soporte para enlaces Magnet…

µTorrent está disponible para Windows y OS X y cuenta con dos versiones, una gratuita suficientemente completa para la mayoría de usuarios y una de pago, con más funciones como un conversor de vídeo.

Descarga | µTorrent

Conclusiones

Para mi gusto personal, de los tres clientes que he mencionado, el más potente es µTorrent por centrarse en lo que debe ser un gestor de descargas: las propias descargas. No utiliza demasiados recursos y trae funciones que para mi gusto son casi indispensables, como el gestor de RSS, y además es extensible gracias a su sistema de extensiones. Y, si no podéis usarlo y no necesitáis más que descargar, sin duda probaría Transmission.

Hay muchas más aplicaciones que pueden descargar vía BitTorrent, por supuesto. El navegador Opera lo hace, sin ir más lejos, así como Ares u otros clientes como KTorrent. Si utilizáis otras aplicaciones para estos menesteres no os cortéis y contadnos cuales y por qué. Nos encantaría saberlo.

El consumo de batería excesivo, el coste real de las aplicaciones gratuitas con anuncios

google play angry birds space

Hay una diferencia muy clara entre las dos tiendas de aplicaciones móviles más usadas del mercado: mientras que en la App Store triunfan aplicaciones de pago coexistiendo con versiones limitadas y gratuitas de la misma, en Google Play (antes Android Market) suelen descargarse más aplicaciones gratuitas que de pago. Eso hace que en la tienda del sistema móvil libre de Google se busquen más aplicaciones gratuitas, con lo que los desarrolladores optan por añadir publicidad en éstas para monetizarlas.

Es decir: en la App Store la mayoría prefiere pagar más por sus aplicaciones, pero en Google Play la mayoría acepta tener publicidad a cambio de conseguir la aplicación gratuita. Hasta aquí todo normal, pero ¿qué pasa cuando se descubre que las aplicaciones con publicidad gastan mucha más batería de lo normal?

Resulta que cuando una aplicación carga un anuncio el terminal tiene que cargar datos de internet, ejecutar una animación… tareas que al final se convierten en un 70% del consumo total de batería del programa. Es precisamente el caso concreto del nuevo Angry Birds Space, cuyos responsables han demostrado con datos que en Android es más rentable lanzar la aplicación gratuita con publicidad que no venderla a 0,79 euros, justo al contrario que en la App Store.

Y hablando de la App Store, donde también hay aplicaciones con anuncios… ¿pasa lo mismo con estos anuncios? Parece que no, gracias a que Apple exige un cierto nivel de optimización y el uso estricto de HTML moderno. Pero también tienen un problema, y es que han tenido que rebajar exigencias los precios hasta un 90% por los pocos anunciantes que se han interesado en iAd.

Es curioso, pero finalmente son las costumbres de los usuarios lo que perfila las preferencias de los desarrolladores: para maximizar beneficios hay que lanzar la aplicación gratuita con anuncios en Google Play y hacer lo mismo a un precio asequible en la App Store con alguna que otra opción gratuita limitada.

Vía | The Verge

Top Forty, los 40 Principales de Twitter

Top Forty - Ranking global de canciones

Todas las semanas muchas emisoras dan un repaso a los mejores temas del momento. Para enterarte de qué es lo que se está cociendo en el mundo de la música más comercial tienes que esperarte unas cuantas horas entre anuncios, y cuando llega la canción que te gusta, pues se la saltan. Pero hoy en día, con Twitter, los hábitos cambian; pero también los rankigns.

En Top Forty hacen un ranking diario de las canciones más twitteadas en la red social. Pero no sólo ves las canciones que están generando más tweets, sino que las puedes escuchar en la misma página ya que si haces clic sobre una canción, automáticamente se reproduce el vídeo de la canción. Además del ranking diario de canciones, hay uno acumulado que llaman All time favourites.

No hace falta registrarse para entrar en la web, y tiene un reproductor que abrirá los vídeos de ese Top Forty automáticamente sin que tengas que estar pendiente de hacerlo tú mismo. Con tanta información en tiempo real está claro que los tiempos cambian pero que, tal y como muchos dicen, la radio todavía tiene un algo especial.

Enlace | Top Forty

Top Forty, los 40 Principales de Twitter

Top Forty - Ranking global de canciones

Todas las semanas muchas emisoras dan un repaso a los mejores temas del momento. Para enterarte de qué es lo que se está cociendo en el mundo de la música más comercial tienes que esperarte unas cuantas horas entre anuncios, y cuando llega la canción que te gusta, pues se la saltan. Pero hoy en día, con Twitter, los hábitos cambian; pero también los rankigns.

En Top Forty hacen un ranking diario de las canciones más twitteadas en la red social. Pero no sólo ves las canciones que están generando más tweets, sino que las puedes escuchar en la misma página ya que si haces clic sobre una canción, automáticamente se reproduce el vídeo de la canción. Además del ranking diario de canciones, hay uno acumulado que llaman All time favourites.

No hace falta registrarse para entrar en la web, y tiene un reproductor que abrirá los vídeos de ese Top Forty automáticamente sin que tengas que estar pendiente de hacerlo tú mismo. Con tanta información en tiempo real está claro que los tiempos cambian pero que, tal y como muchos dicen, la radio todavía tiene un algo especial.

Enlace | Top Forty

Instagram para Android cada vez más cerca

Apúntate para ser el primero en probar Instagram para Android

Si hace un par de semanas ya anunciábamos que Android estaba disponible en forma de beta privada. Está claro que el lanzamiento está cada vez más cerca, y aunque no se quieren poner plazos y no han hecho pública una fecha de lanzamiento oficial, está claro que la cosa está muy adelantada.

Seguramente estarán preocupados ante la más que probable avalancha de usuarios androides que llegarán a sus servidores; pero también tienen que saciar las ganas de probarlo en sus terminales. Por ahora han habilitado una página donde te puedes apuntar y ser el primero en probar la aplicación, esto empieza a calentar los ánimos de los usuarios de Android, y sólo puede significar que el lanzamiento está al caer.

La página no da ninguna información, simplemente se queda en un ¿Quieres ser el primero en probar Instagram para Android?. Un bonito cebo que nos deja con la miel en los labios, porque todos tenemos ganas de ver esas novedades que no estaban presentes en la versión de iOS. Esperemos que, después de tanto esperar, nos sorprendan y al menos haya merecido la pena.


Instagram para Android cada vez más cerca

Apúntate para ser el primero en probar Instagram para Android

Si hace un par de semanas ya anunciábamos que Android estaba disponible en forma de beta privada. Está claro que el lanzamiento está cada vez más cerca, y aunque no se quieren poner plazos y no han hecho pública una fecha de lanzamiento oficial, está claro que la cosa está muy adelantada.

Seguramente estarán preocupados ante la más que probable avalancha de usuarios androides que llegarán a sus servidores; pero también tienen que saciar las ganas de probarlo en sus terminales. Por ahora han habilitado una página donde te puedes apuntar y ser el primero en probar la aplicación, esto empieza a calentar los ánimos de los usuarios de Android, y sólo puede significar que el lanzamiento está al caer.

La página no da ninguna información, simplemente se queda en un ¿Quieres ser el primero en probar Instagram para Android?. Un bonito cebo que nos deja con la miel en los labios, porque todos tenemos ganas de ver esas novedades que no estaban presentes en la versión de iOS. Esperemos que, después de tanto esperar, nos sorprendan y al menos haya merecido la pena.


XBMC 11.0 Eden ya está listo para descargar

XBMC 11.0 Eden

Después de una año desde la última versión (XBMC 10.1 Dharma) y dos meses desde el lanzamiento de la última Beta, XBMC 11.0 con nombre en clave “Eden” ya está disponible para descargar en todas las plataformas soportadas, así como la versión Live basada en Ubuntu, XBMCbuntu.

XBMC Media Center es un centro multimedia que se distribuye bajo la licencia GNU/GPL, y es uno de los mejores de su categoría. XBMC fue desarrollado inicialmente para las primeras videoconsolas Xbox con el nombre XBox Media Center.

XBMC 11.0 trae muchas novedades respecto de la versión anterior, entre las que cabe destacar la posibilidad de desinstalar cualquier complemento si una vez probado no nos satisface (Addon Rollbacks), y una gran mejora en Confluencia, la piel por defecto de la aplicación.

El equipo de desarrollo ha trabajado a conciencia para lograr un significativo incremento de velocidad global de la aplicación. Para los usuarios de Apple, XBMC 11.0 Eden es la primera versión que permite sincronización estable para Apple TV2, iPad y otros dispositivos con iOS. También por primera vez los usuarios de Mac OS X tienen la opción de ajustar la tasa de refresco de la pantalla, sólo disponible hasta ahora para Linux y Windows.

Más información | XBMC
Web | Descarga

XBMC 11.0 Eden ya está listo para descargar

XBMC 11.0 Eden

Después de una año desde la última versión (XBMC 10.1 Dharma) y dos meses desde el lanzamiento de la última Beta, XBMC 11.0 con nombre en clave “Eden” ya está disponible para descargar en todas las plataformas soportadas, así como la versión Live basada en Ubuntu, XBMCbuntu.

XBMC Media Center es un centro multimedia que se distribuye bajo la licencia GNU/GPL, y es uno de los mejores de su categoría. XBMC fue desarrollado inicialmente para las primeras videoconsolas Xbox con el nombre XBox Media Center.

XBMC 11.0 trae muchas novedades respecto de la versión anterior, entre las que cabe destacar la posibilidad de desinstalar cualquier complemento si una vez probado no nos satisface (Addon Rollbacks), y una gran mejora en Confluencia, la piel por defecto de la aplicación.

El equipo de desarrollo ha trabajado a conciencia para lograr un significativo incremento de velocidad global de la aplicación. Para los usuarios de Apple, XBMC 11.0 Eden es la primera versión que permite sincronización estable para Apple TV2, iPad y otros dispositivos con iOS. También por primera vez los usuarios de Mac OS X tienen la opción de ajustar la tasa de refresco de la pantalla, sólo disponible hasta ahora para Linux y Windows.

Más información | XBMC
Web | Descarga

Cuidado, las aplicaciones de Facebook espían tus datos

La privacidad de la red social vuelve al ojo de la tormenta. Programas de terceros pueden obtener datos de usuarios, aun sin pedir un permiso explícito. Cómo desactivarlo

La modificación de la privacidad, que según el sitio ZDNet entró en vigencia el viernes pasado, permite que las aplicaciones accedan a información de los usuarios sin que éstos lo hayan autorizado.

El permiso consiste en que, cuando un contacto acepta utilizar una aplicación, no sólo facilita su información personal -la lista de amigos, la fecha de cumpleaños, la edad, etc-, sino que también está habilitando el registro de los datos de sus conocidos.

Esto quiere decir que, a pesar de que una persona no permitió que una aplicación acceda a su información, ésta aún así puede visualizarla si uno de sus contactos la usa. En otras palabras, cuando un usuario acepta utilizar un programa desarrollado por terceros, brinda sus datos y los de sus contactos.

Este cambio en la privacidad, generó polémica. Según trascendió, la decisión de Facebook está orientada a hacer más atractiva la red social para empresas, que pueden obtener perfiles de usuarios y potenciales consumidores. A mayor cantidad de compañías, mayores ingresos monetarios y mejor posicionamiento en la Bolsa.

Para desactivar la opción que permite que las aplicaciones usadas por los contactos puedan acceder a los datos personales, se debe ingresar a "Inicio: Configuración de la Privacidad". Allí está la solapa "Aplicaciones y sitios web", con la se pueden restringir los accesos a todas las aplicaciones que alguna vez se usaron.

En esa misma etiqueta, está la opción "Cómo las personas usan tu información en las aplicaciones que utilizan", con la que se pueden desmarcar las opciones que no se desean compartir con programas usados por los contactos.

Así se pueden restringir, por ejemplo, los intereses, los vínculos familiares y la formación y empleo. Si se desmarcan todas las opciones, Facebook advierte que no se podrán usar las aplicaciones.

Cuidado, las aplicaciones de Facebook espían tus datos

La privacidad de la red social vuelve al ojo de la tormenta. Programas de terceros pueden obtener datos de usuarios, aun sin pedir un permiso explícito. Cómo desactivarlo

La modificación de la privacidad, que según el sitio ZDNet entró en vigencia el viernes pasado, permite que las aplicaciones accedan a información de los usuarios sin que éstos lo hayan autorizado.

El permiso consiste en que, cuando un contacto acepta utilizar una aplicación, no sólo facilita su información personal -la lista de amigos, la fecha de cumpleaños, la edad, etc-, sino que también está habilitando el registro de los datos de sus conocidos.

Esto quiere decir que, a pesar de que una persona no permitió que una aplicación acceda a su información, ésta aún así puede visualizarla si uno de sus contactos la usa. En otras palabras, cuando un usuario acepta utilizar un programa desarrollado por terceros, brinda sus datos y los de sus contactos.

Este cambio en la privacidad, generó polémica. Según trascendió, la decisión de Facebook está orientada a hacer más atractiva la red social para empresas, que pueden obtener perfiles de usuarios y potenciales consumidores. A mayor cantidad de compañías, mayores ingresos monetarios y mejor posicionamiento en la Bolsa.

Para desactivar la opción que permite que las aplicaciones usadas por los contactos puedan acceder a los datos personales, se debe ingresar a "Inicio: Configuración de la Privacidad". Allí está la solapa "Aplicaciones y sitios web", con la se pueden restringir los accesos a todas las aplicaciones que alguna vez se usaron.

En esa misma etiqueta, está la opción "Cómo las personas usan tu información en las aplicaciones que utilizan", con la que se pueden desmarcar las opciones que no se desean compartir con programas usados por los contactos.

Así se pueden restringir, por ejemplo, los intereses, los vínculos familiares y la formación y empleo. Si se desmarcan todas las opciones, Facebook advierte que no se podrán usar las aplicaciones.

Anonymous revela identidad de supuesto policía que los investiga

Difunden email de agente PNP quien solicita a la red social Facebook eliminar 13 cuentas de hacktivistas

Captura de la cuenta Facebook de Anonymous

Anonymous vuelve a la carga y hoy difundieron emails de supuestos agentes de la Policía de Informática encargados de investigar al bloque de hacktivistas que operan en el Perú.

Según difundieron en su cuenta Facebook, un policía que respondería al nombre de Evans Daniel Velásquez sería el encargado de neutralizar las cuentas de Anonymous en la popular red social.

LulzSecPeru, que forma parte del bloque de hacktivistas, habría sido el encargado de intervenir esas comunicaciones electrónicas.

Así, los hacktivistas publican un correo electrónico que habría sido enviado por el policía el pasado 17 de marzo del presente año, solicitando la eliminación de 13 perfiles de Anonymous.

No sólo eso, además publican el carnet de identidad policial del agente y datos adicionales en su cuenta de Facebook.